Desde que María Fernanda (Marifer para los que la quieren) se presenta en la primera página, el lector avisado intuye que va a encontrar en ella a una amiga inolvidable. Marifer, huérfana de madre, nos lleva de la mano al barrio (imaginado, pero no por eso menos real en esta preciosa novela) de Mendiburo, donde vive con sus abuelos.
Pero la voz de "La chica de Mendiburo" es más que la de Marifer. Es la voz de su nana Peta ("india delgada pero fortachona...de la selva amazónica"). Es la voz del abuelo ("sabio como la naturaleza misma"), el duo de sus tíos y padrinos Samuel y Rebeca ("mis divinos protectores"). Es la voz de Teófilo, el mayordomo fiel a una amistad de antaño y la voz de Balta la cocinera y la de Chepita la mejor amiga de Marifer ("la niña sin zapatos") que se convierte en su compañera inseparable...
Por eso "La chica de Mendiburo" es un concierto de cariño. Y Mendiburo puede estar en cualquier ciudad hispanoamericana. Escrito con ternura para los jóvenes e ilustrado por su propia autora (que también ha escrito "The Magic of Clay") este es un libro del que todos, no importa nuestra edad o de dónde vengamos, podemos aprender muchísimo.
